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Las relaciones sexuales son mucho más que intimidad física

Las relaciones sexuales son mucho más que intimidad física
Por Gary Smalley
E
s un hecho que la intimidad física no significa lo mismo para el hombre que para la mujer. ¿Cuál es la necesidad física básica de un hombre? En la mayoría de los casos, es el acto sexual, y luego, de vez en cuando, algún contacto físico que no esté relacionado con el acto sexual. ¿Cuál es la necesidad física básica de una mujer? Comunicación significativa, contacto físico que no esté relacionado con el acto sexual, y luego éste.
Un matrimonio sólido se
con amor y ternura desde ya...
No esperar más tiempo...
            Hemos visto tres maneras en las que un hombre o una mujer pueden sustentar un matrimonio para verlo florecer y crecer. Cada una de ellas es una parte importante para establecer una relación exitosa, pero estas tres no están completas sin la cuarta. Dentro de los confines del matrimonio, Dios ha provisto una manera de satisfacer una importante necesidad en la vida de un hombre o de una mujer, la necesidad de intimidad física.

Satisfaciendo las necesidades del cónyuge

Numerosos estudios han demostrado que el 70 u 80 por ciento de la necesidad física de una mujer simplemente es que la toquen  o que la abracen. Exactamente lo contrario es cierto con respecto a los hombres, especialmente durante los primeros años de matrimonio. En la mayoría de los hombres, hasta que llegan al final de la década de los treinta, se puede pintar en sus espaldas una gran "T". Esta "T" representa la hormona sexual "testosterona" que conduce sexualmente al hombre.
            En estudios de laboratorio, si los investigadores inyectan a una mona con esta hormona, ella juntará a otras hembras alrededor de sí y tratará de reproducirse. Luego, una vez que el nivel de la hormona baja, volverá a su comportamiento habitual.
            (Algunos hombres han escuchado acerca de los efectos de la testosterona y se han dirigido inmediatamente hacia la farmacia para ver si pueden conseguir una dosis para sus esposas. Sin embargo, como es un esteroide peligroso, los efectos físicos secundarios incluyen la necesidad de tener que afeitarse la barba y la posibilidad de ganar una pulseada.)
            Probablemente, una metáfora nos podrá ayudar a explicar la diferencia común que existe entre un hombre y una mujer en el área sexual. Cuando se trata de la intimidad matrimonial, los hombres tienden a ser como un horno de microondas, listos para que los enciendan en cualquier momento, de día o de noche, y también listos para realizar aceleradamente el proceso de cocción. Sin embargo, la mayoría de las mujeres se parecen más bien a una olla de barro. Necesitan "fuego lento" para llegar a la experiencia sexual y saborear el proceso.
            Para que tengas una idea del apetito sexual de tu esposo, piensa en tu propio deseo de comer. ¿Cuántas veces sientes hambre? Si eres como la mayoría de las personas, tres veces al día, a la mañana, al mediodía y a la noche. La tendencia alimenticia de una mujer se parece mucho a la tendencia sexual del hombre, especialmente durante los primeros años de matrimonio. Es por eso que un hombre puede irse a la cama a las diez de la noche, luego de no ver a su esposa durante todo el día, acercarse a ella, tocarla en el hombro y decirle: "¿Qué piensas?"
            Luego de un difícil día en el trabajo, con los niños o con ambas cosas, y con muy poco o nada de tiempo de relación significativa como para prepararla, su respuesta puede ser:
            "¿Qué pienso? ¡Qué te estás comportando como un animal! ¡Ni siquiera pienses en lo que estás pensando!"
            Para la mayoría de las mujeres, el sexo es mucho más que un acto físico independiente. Es la culminación de un día lleno de seguridad, de conversación, de experiencias románticas y emotivas y, luego, si todo está bien, la relación sexual. Para la mayoría de los hombres, podemos revertir el orden, ¡o sencillamente omitir todo lo que viene antes de la relación sexual!
            En muchas maneras, para la mayoría de los hombres es tan difícil iniciar conversaciones íntimas o planear actividades románticas como es para la esposa iniciar la actividad sexual. Pero estas dos necesidades diferentes en el área física pueden conciliarse, tanto para el hombre como para la mujer, de una manera satisfactoria. Esto es particularmente cierto si eres consciente de varias actitudes y acciones prácticas que pueden ayudar a encender la llama de la pasión.

Un contacto físico con ternura

El diálogo es fundamental en el proceso
de construir un matrimonio duradero...
Recientemente, leí una encuesta realizada entre varios cientos de mujeres. En ella, casi el 70 por dentó respondió que si nunca volvieran a tener relaciones sexuales con sus esposos, no se quejarían mucho. Lo que sí echarían mucho de menos sería que no las tocaran, que no las abrazaran o que no las acariciaran. Todas las áreas de la vida de una mujer se ven afectadas si ella no recibe el contacto físico de aquellas personas que son importantes en su vida. Como mencionamos anteriormente, ocho o diez contactos físicos significativos son realmente el requerimiento mínimo para que una mujer se encuentre emocional y físicamente sana.
            Cuando se trata de contactos físicos significativos se debe tener en cuenta el momento apropiado para brindarlos, pero con toda seguridad, son una manera importante de crecer en una fuerte relación física.

Ponga los problemas a distancia prudente 

¿Sabes cuáles son las dos áreas de las que menos se habla en la mayoría de los matrimonios? La muerte y el sexo. No estoy seguro de cuál es la relación que existe entre estos dos temas, pero sí sé que muchas parejas no encuentran nada gracioso en ninguno de los dos. Lamentablemente, la falta de comunicación en el aspecto físico del matrimonio puede añadir problemas a una pareja, en lugar de sustraerlos.
            Para disfrutar de una relación Sexual saludable, una pareja necesita tener libertad para hablar acerca de esta área que muchas veces está "fuera de límites"; libertad para compartir lo que les gusta y lo que les desagrada, sus expectativas y sus frustraciones. Conocemos a una pareja que utilizó el método de las metáforas del que hablamos en el Capítulo 9 para abordar esta área tan sensible. El resultado fue que llegaron a un acercamiento como nunca antes habían experimentado.
            Darryl era jugador profesional en un equipo de fútbol que no estaba acostumbrado a perder. Sin embargo, cuando se trataba del área sexual en la relación con su esposa, él sentía que siempre tenía una temporada de derrota. En particular, se sentía frustrado por las pocas veces en que ella respondía a sus avances, y por los desenlaces negativos que venían como resultado de sus deseos fracasados.
            Finalmente, llegó a sentirse tan frustrado, que decidió utilizar una metáfora para explicar sus sentimientos. Por lo tanto, luego de haber sido rechazado nuevamente al tratar de iniciar un momento de intimidad mientras la observaba preparándose para acostarse, se sentó cerca de su esposa y compartió esta metáfora.
—     Querida, tenemos que hablar —le dijo—. ¿Sabes cómo me siento con respecto a nuestra vida sexual? Siento como si todas las noches estuviéramos jugando al juego de la taza. ¿Sabes a qué me refiero? Es ese juego en el que se encuentran tres tazas dadas vueltas sobre la mesa, y debajo de una de esas tazas hay una arveja. Y si yo puedo levantar justo la taza debajo de la cual se encuentra la arveja, tú estarás de humor como para que compartamos algo de "ya sabes qué". Pero el problema es que nunca levanto la taza correcta. Me parece que cada día mientras me encuentro en las prácticas, tú cambias las tazas de lugar, y levante cual levante, nunca es la correcta. Lo que quiero saber es ¿cuándo dejarás de esconder la arveja?
            Darryl se echó hacia atrás, confiando en que su metáfora penetraría la mente de su esposa como un buen tiro asestado al arco. Con toda seguridad, ahora que ella comprendía sus sentimientos, su metáfora lograría el gol de sus deseos. Sin lugar a dudas, eso traería como consecuencia la continua "disponibilidad" de su esposa. El único problema fue que ambos podían jugar al juego de las metáforas, y la que ella le compartió revirtió el resultado otorgándole tantos a favor de ella.
—     Darryl, ya que me lo has preguntado, permíteme decirte cuál es la razón por la cual terminamos jugando al juego de las tazas todas las noches. Digamos que yo soy tu caña de pescar favorita
—     Susana captó instantáneamente el interés de Darryl cuando mencionó la pesca que era una de sus actividades favoritas—. Cuando recién nos casamos, me parecía que yo estaba en hermosas condiciones, recién salida de la fábrica y envuelta para regalo. Sin embargo, al poco tiempo de casados, me pusiste una vieja cuerda y me llevaste a pescar en agua salada. Luego, cuando volviste a casa, no me lavaste ni me cuidaste. Al principio, me podías arrojar a más de un kilómetro porque mi línea no estaba toda anudada, y estaba aceitada y bien cuidada. Pero a través de los años, por la manera en la que me has tratado, el hilo se ha corroído por la sal y la línea está toda anudada. Cada vez que sientes el impulso, me sacas de un rincón del garaje en el cual me has arrojado, y sin tener jamás cuidado de mí, esperas que pesque como si fuera nueva. ¿Te das cuenta por qué lo único que encuentras cuando quieres pescar conmigo son nudos?
Su esposo contestó: — Bueno, ¿qué puedo hacer?
—     Puedes dejarme en el garaje y obtener la clase de respuesta que has obtenido hasta ahora, o puedes arreglarme —dijo ella—, Querido, si me abrazaras y me escucharas, y dejaras de sermonearme cuando te hago una pregunta, me ayudarías a responder como una caña de pescar nueva.
            Aquella noche, Darryl se encontró dentro de una metáfora que lo golpeó más fuerte que un pelotazo. Por primera vez, pudo ver y comprender cuál era el problema en la relación sexual entre ambos.
            Hablaron por mucho rato sobre una "caña de pescar", pero en realidad, estaban hablando acerca del área más íntima de su matrimonio. Darryl aprendió lo que se requería para "mantener" a Susana con entusiasmo y en condiciones de responderle. Por otro lado, ella pudo comprender cuán frustrantes eran los "partidos" que estaban jugando por no hablar sobre sus sentimientos.
            Como un regalo inesperado, concluyeron compartiendo una de las noches más románticas que habían tenido en meses. ¿Por qué? Porque una metáfora puede ayudar a tratar los temas más difíciles haciendo que resulte más fácil hablar acerca de ellos y verlos con más claridad.
            Al igual que muchas otras parejas, Darryl y Susana estaban tan cerca de sus problemas, que no podían verlos con claridad. El efecto de la metáfora fue como elevarlos en un helicóptero desde donde pudieron tener una vista panorámica, viendo en qué lugar del camino se habían desviado, y así poder volver al camino de la intimidad sexual.
            El contacto físico significativo fuera de la alcoba puede encender chispas en un matrimonio, y la comunicación significativa puede inflamar las llamas. Si una pareja se preocupa lo suficiente como para explicarse mutuamente sus necesidades, sus frustraciones y lo que realmente le hace gozar, podrá transformar totalmente su relación. Pero todavía puede hacer otras cosas más.

La purificación de nuestro carácter  

El amor debe expresarse con
hechos más que con sólo palabras
La historia de amor más grande de todos los tiempos se encuentra registrada en las Escrituras. Si los adolescentes supieran que en la Biblia existe un libro completo que habla específica y explícitamente acerca del romance, del sexo y de la intimidad, se volcarían de lleno a leer la Biblia. (Por supuesto, tendrían que comprender un poco más acerca de poesía hebrea.)

            ¿Cómo sabemos que ésta es la historia de amor más grande? Porque el mismo título del libro nos lo dice. Este libro se anuncia como "El Cantar de los Cantares" en negrilla. Para alguien que conoce hebreo, aquí encuentra algo significativo. Cuando los escritores de la Biblia deseaban señalar algo como "lo máximo, lo supremo, algo sin igual", lo repetían. En otras palabras, es por eso que leemos afirmaciones tales como "Rey de reyes" y "Señor de señores" refiriéndose a Cristo. Él es el Rey por sobre todos los reyes y el Señor sin igual.

            La repetición de palabras en este título: "El Cantar de los Cantares", entonces, nos dice que ésta es la historia de amor más grande de todos los tiempos. Comienza con una fuerte afirmación de pasión.

            "¡Oh, si él me besara con besos de su boca!" Esto lo dice la esposa de Salomón en el segundo versículo del libro. Para los lectores observadores, esta mujer está iniciando una respuesta íntima y le está pidiendo a él que la bese ¡repetidas veces!

            Para aquellos hombres que estaban listos para inyectar a su esposa con testosterona, aquí tenemos un ejemplo de una mujer que no necesitaba ningún estímulo artificial para desear besar a su esposo. ¿Te interesa saber qué fue lo que impulsó estas palabras apasionadas de la boca de la esposa de Salomón?

            Si miramos el siguiente versículo, encontraremos la razón, y es probable que nos sorprenda. Ella nos dice que no fue su encanto o su buena apariencia; tampoco fue la costosa colonia o las ropas que él podía vestir al ser el rey; ni siquiera fue su prestigio y poder. Lo que la condujo a responderle fue su carácter (Cantar de los Cantares 1:3 Tus ungüentos tienen olor agradable, tu nombre es como ungüento purificado; por eso te aman las doncellas). La pasión de esta joven surgió como un reflejo directo de las cualidades positivas en la vida de él.

"¡Oh, si él me besara con besos de su boca! ... Tu nombre es como ungüento derramado", le dice ella.

            El ungüento era aceite purificado, pero no confundamos la manera en que actualmente se purifica el aceite con el proceso que se utilizaba en los tiempos bíblicos. El proceso que esta mujer tenía en mente se realizaba con varias bandejas en las cuales se colocaban en camadas, piedras de diversos tamaños, las piedras más grandes debajo y las más pequeñas encima. Cuando el aceite se había escurrido por todas aquellas piedras, todas las impurezas se habían filtrado y lo único que quedaba era el aceite "purificado". Para esa esposa, la vida de Salomón, o sea su "nombre", reflejaba este mismo proceso de purificación. Todos los bordes ásperos de indiferencia e insensibilidad habían sido filtrados, y su sabiduría y su carácter reflejaban la pureza de "nombre" y de propósito.

            Lo que la esposa de Salomón nos dice aquí es una verdad acerca de la pasión en la vida matrimonial. Cuanto más purificado esté mi carácter, tanto más atractivo seré para mi cónyuge, y como resultado obtendré una mayor respuesta. Una y otra vez he visto este principio obrando en las relaciones personales, para bien y para mal.

Cuidado con nuestra moralidad

Recuerdo el caso de un hombre que perdió su trabajo en una agencia de seguros, principalmente porque no estaba dispuesto a hacer algo que era ilegal. Él sabía que si se negaba a acceder a los deseos de sus superiores, instantáneamente lo despedirían, pero también sabía que si mentía perdería mucho más que un empleo.

            El día antes de hablar con su jefe para decirle que él no iba a "cooperar", fue a su casa y le dijo a su familia lo que tendría que hacer. La cena se enfrió aquella noche, mientras él les explicaba claramente a su esposa y a sus hijas que la pérdida de su trabajo también podría significar la pérdida de la casa.

            La lección práctica acerca de la importancia de la verdad dejó una marca indeleble en sus hijas y unió mucho más a la familia durante las semanas siguientes. Pero la respuesta de su esposa lo asombró. Aunque la cena de aquella noche se enfrió, la respuesta sexual de su esposa fue la más cálida y la más romántica que había experimentado en catorce años de casado.

            Antes de seguir adelante, hay otro aspecto de este principio que debemos considerar. Esto va dirigido a aquellos que deseen apagar con agua helada las chispas de romanticismo en su matrimonio. Lo único que tienen que hacer es permitir la mayor cantidad posible de impurezas en su carácter. Recuerdo el caso de una persona que hizo esto, y estuvo a punto de arruinar su matrimonio.

            Bill era un arribista, y siempre tenía que tener las mejores ropas y el mejor auto, pero no tenía solvencia como para mantener ninguna de esas dos pretensiones. No era que no ganara dinero, sino que no ganaba ni cerca de lo que gastaba. Un día, esta actitud deshonrosa impactó tremendamente a su esposa.

            Ambos trabajaban, y mucho de su presupuesto se utilizaba para que sus hijos pudieran asistir a una excelente escuela cristiana. Al comenzar el semestre, ella le dio a su esposo un cheque para cubrir el costo inicial de la instrucción de los niños. Sin decirle nada, él se gastó ese dinero en un traje nuevo que "necesitaba".

            Intentó "desvestir a un santo, para vestir a otro", pero pronto el "santo desvestido" hizo escuchar su voz. Fue entonces cuando sonó el teléfono en la oficina de su esposa. Ese llamado le cayó como una bomba.

            La secretaria de la escuela estaba al otro lado de la línea. Lamentándose, le informó a la mujer que sus hijos no podrían asistir más a clase hasta que pagaran lo que debían. Al llegar a casa, la mujer enfrentó a su marido. Al principio él mintió, tratando de encubrir sus andanzas. Luego inventó otra mentira para cubrir la primera. Pronto su carácter estuvo tan lleno de impurezas, que su esposa ni siquiera quería verlo, y mucho menos tener contacto amoroso. Hubo que aconsejarlo durante meses acerca de sus problemas de despilfarro del dinero, y él tuvo que restablecer un historial de confianza, antes de que ella comenzara a responderle físicamente.

            ¿Cuál es la moraleja de esta historia? Es probable que nuestra relación romántica nunca se llame el "Cantar de los Cantares", pero podemos cantar el coro con gusto. Y una de las estrofas de esta canción nos dice: "Si deseas elevar el nivel de pasión de tu matrimonio, aumenta la pureza de tu carácter."

El error de los promedios

Todos hemos leído en diarios y revistas los "promedios" que se publican con respecto a con qué frecuencia la pareja "promedio" tiene relaciones sexuales, diariamente, semanalmente, mensualmente, anualmente o cada diez años. No estoy muy seguro de cuál es el propósito de estos promedios, pero sí creo que aumentan la cantidad de personas que buscan consejería.

            Muchas parejas que tienen luchas en el área sexual, permiten que este fantasma de los promedios dictamine su respuesta amorosa. Esos esposos pueden llegar a estar tan ocupados tratando de alcanzar esos promedios, que se olvidan que el objetivo que procuran alcanzar con tanto esfuerzo no es más que eso, promedios.

¿Cómo deberían interpretar esas cifras las parejas? Francamente, yo recomiendo que ni siquiera las lean. En un matrimonio normal, existen tiempos de mucha actividad sexual, y períodos de poca actividad. Tratar de estar a la altura de lo que otro entiende como "promedio" es una invitación a la frustración, y no a la satisfacción sexual.

¿Cuál es la mejor guía para el matrimonio? El sabio manual de la vida escrito por el Dueño, es decir la Biblia. En 1 Corintios 7:3-5 se nos da un "promedio" saludable para seguir: "El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido, ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer."

            En otras palabras, el deseo de responderse mutuamente en amor y la constante voluntad de satisfacer las necesidades del otro es el mejor consejo sobre cuándo tener intimidad sexual. No permitas que ningún libro ni revista determine tu "agenda" amorosa. Consulta al Libro, para recibir el mejor consejo sobre cuándo y cómo acrecentar la intimidad.

No “agigantar” las diferencias

Existen dos palabras que vienen muy bien en el mundo del espectáculo, pero que son absolutamente asesinas en la alcoba, y son actuación y ansiedad.

            El Diagnostic Statistical Manual, Volumen III, es una enciclopedia sobre disfunciones sicológicas. Contiene casi 200 páginas acerca de posibles problemas sexuales. ¿Sabes cuál es uno de los principales tratamientos para gran cantidad de estos desórdenes? "Disminuir la ansiedad por la actuación." En otras palabras, si logras sacar fuera de tu alcoba la actuación y las expectativas irrealistas, podrás borrar casi todas las disfunciones sexuales que no poseen fundamento sicológico. Y la ansiedad por la actuación se disminuye bajando las expectativas a niveles realistas, centrándose en el amor genuino, y procurando satisfacer las necesidades, la comodidad y el placer de la otra persona en lugar del propio.

            Muchas veces, el hombre que tiene ansiedad por la actuación es aquel que mide la calidad de su matrimonio por sus proezas sexuales. Si, en el curso normal del matrimonio, experimenta alguna frustración en su actuación sexual, el miedo se apoderará de él y podrá perder toda la confianza en esa área. Por otro lado, si una mujer "actúa" en el acto matrimonial fingiendo sus sentimientos o respuestas, no podrán alcanzar la genuina intimidad. Las parejas deben mantenerse claramente al margen de la ansiedad de la actuación si desean que la pasión tenga lugar, y no que sea una memoria del pasado.
Dios es quien debe ocupar el primer
lugar en nuestro matrimonio...

            De alguna manera, el aspecto sexual de una relación puede ser un barómetro que mida la condición del matrimonio. En otras palabras, si una esposa no responde sexualmente a su marido 99 de cada 100 veces, puedes encontrar la razón en su relación emotiva o espiritual. Algunos hombres dicen: "Olvídate de todas esas razones para nuestros problemas sexuales, simplemente estoy casado con una mujer frígida."

            Si tú eres uno de estos hombres, te sugiero que honestamente controles la temperatura de tu relación, el nivel de seguridad, la conversación, la sensibilidad y el romance, y el contacto físico significativo fuera del acto sexual. En realidad, menos del tres por ciento de las mujeres son orgánicamente frígidas. Por supuesto, puedo escuchar decir a algunos: "Yo tengo una de esas mujeres del tres por ciento." Si ésa es tu actitud, entonces necesitas dar lugar al honor.

El amor no deshonra

Las palabras deshonrosas que aparecen en el área sexual actúan como luces rojas para una respuesta íntima. Tomemos por ejemplo al hombre que hace un comentario sobre la necesidad que tiene su esposa de "bajar de peso", justo cuando ella se está desvistiendo para acostarse. Generalmente, es el mismo hombre que no comprende por qué ella es fría y no responde. ¿Y qué me dicen de la mujer que "hace bromas" a su esposo por su resistencia sexual hasta que tienen un problema serio en la respuesta de él?

            La esposa de Salomón sabía que su esposo la amaba profundamente, pero sin embargo dice: "No reparéis en que soy morena... (Cantar de los Cantares 1:6). Desde que Adán y Eva escondieron su desnudez de Dios y del uno hacia el otro, ha existido una inseguridad natural alrededor del acto sexual. Ese nivel de inseguridad se puede multiplicar por diez si empleamos palabras insensibles o dichas en mal momento. Pero no sólo las palabras pueden deshonrar y disminuir el nivel de pasión, sino que las acciones pueden hablar más fuertemente y con mayor poder.

            Hace un tiempo atrás, un hombre se me acercó cuando me dirigía hada el auto, luego de un seminario. Se notaba que estaba nervioso.

            "Gary, ¿podría hacerle solamente una pregunta antes de que se vaya?" Eran cerca de las once de la noche, luego de nuestra primera sesión del seminario.

            “No quería preguntar esto frente a los demás", dijo, "es por eso que no me acerqué a usted allí adentro. Usted verá, tengo un problema en mi matrimonio. Durante años he obligado a mi esposa a hacer algo que ella odia mientras hacemos el amor, y ahora se han puesto tan mal las cosas, que ya no quiere tener nada que ver conmigo. Gary, ¿no se supone que mi esposa se debe sujetar a mí, o yo estoy leyendo mal la Biblia?"

            Las respuestas a sus preguntas eran sí y sí. Sí, la Biblia dice que la mujer debe ubicarse bajo el amoroso liderazgo de su esposo, y sí, este hombre estaba leyendo la Biblia mal. En ninguna parte dice que la "sujeción" le otorgue al hombre (o a la mujer) el derecho de obligar al cónyuge a hacer algo que él o ella sienta como terriblemente "deshonroso", simplemente para satisfacer una necesidad egoísta.

            Sé que existen libros escritos por líderes cristianos que dicen que básicamente todo es legal en la cama, pero yo no estoy de acuerdo con eso. Como discutimos en el Capítulo 2, en la médula del amor existe la decisión de honrar a la otra persona, considerándola increíblemente valiosa. Si obligo a mi esposa a violar su conciencia para satisfacer mis apetitos sexuales, estoy absolutamente equivocado y estoy invitando a los problemas sexuales.

            A pesar de los cuadros pornográficos que se pintan en todos los ámbitos de nuestra cultura como si fueran aceptables, algunas formas de comportamiento sexual son deshonrosas. Pedirle a un esposo o a una esposa que realice un acto sexual que para él o ella está mal o es repulsivo, es mostrar por lo menos un grado de insensibilidad o falta de amor.

            Ser "una carne" es un maravilloso regalo de un matrimonio feliz. Pero es sólo una parte de una relación exitosa. La seguridad, la comunicación significativa, los momentos emotivos o románticos... y la intimidad física van juntos como las piezas de un rompecabezas para lograr un cuadro casi completo de una relación satisfactoria.

Como veremos en los dos últimos capítulos de este libro, todavía existe una "parte perdida" cuando se trata de un matrimonio que quiere verdadera unidad. Si un matrimonio realmente desea alcanzar la plenitud, la pareja debe aprender a recurrir a la única fuente de poder real para mantener su amor vivo en todas las etapas de su vida. Pero antes de mirar este aspecto tan importante de la intimidad, veamos una manera final de construir una familia unida.

(Tomado del libro “El amor es una decisión”, de Gary Smalley y John Trent. Capítulo 11 “Las relaciones sexuales son mucho más que intimidad física”. Editorial Betania. EE.UU. 2006)
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